Juguetes y Fetiches

Juguetes y Fetiches

Existe una gran variedad de fetiches sexuales. Algunos son más comunes que otros, e incluso los hay que pueden considerarse clásicos por ser los más habituales y conocidos. Los fetiches sexuales pueden ser los pies o las manos, la lencería femenina, las botas de tacón alto, las prendas de cuero, los uniformes…, pero también los globos y el ruido que hacen al explotar, los pañales y el hecho de jugar a ser bebés, muñones o amputaciones, enemas, heces, peluches, cicatrices, chupar la sangre… Además, existen zonas de nuestro cuerpo que hemos integrado de forma habitual en nuestras prácticas sexuales que también pueden ser fetiches, como los genitales masculinos y femeninos, y otras zonas erógenas y erotizantes como los pechos.

Ocurre que en nuestra sociedad determinados fetiches están normalizados hasta el punto de considerarse imprescindibles para una relación sexual saludable y adecuada (como es el caso de los genitales), mientras que otros, en cambio, han sido etiquetados como perversos, indeseables o anormales, precisamente porque se salen de la norma.